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Balada triste de trompeta / Buscando a Eric

jueves, 27 de diciembre de 2012

Sala Country:
BALADA TRISTE DE TROMPETA

28 de diciembre a 3 de enero. / 4:30 – 7:00 – 9:00 p.m.
El 31 no hay funciones y el 1º de enero no hay función de 9pm
Viernes a domingo $7.500 - Lunes a jueves $6.000
2x1 para estudiantes presentando carné.
 
 
Año: 2010. Duración: 107 min. País: España. Director: Álex de la Iglesia. Guión: Álex de la Iglesia. Reparto: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tejada, Manuel Tallafé, Alejandro Tejería, Fernando Guillén Cuervo, Enrique Villén. Género: Comedia. Drama. Acción. Thriller. Terror | Guerra Civil Española. Circo. Comedia negra. Años 70
 
Año 1937. En plena guerra civil, tropas republicanas irrumpen en un circo, durante el espectáculo, para reclutar a sus empleados para luchar contra las tropas nacionales. Mucho tiempo después, en los últimos años del franquismo, dos payasos (Carlos Areces y Antonio de la Torre) luchan por el amor de una atractiva trapecista (Carolina Bang).
 
 

Sala Boston / Para volver a ver:
 BUSCANDO A ERIC (LOOKING FOR ERIC)
28 a 30 de dic. / 5:00 – 7:00 p.m.
Viernes a domingo $5.000
 
 
Reino Unido. 2009. 119 min. Dir. Ken Loach. Con: Eric Cantona, Steve Evets, Stephanie Bishop.
 
Eric Bishop, un cartero de Manchester, fanático del fútbol, atraviesa una dura crisis vital: sus dos hijos hacen trapicheos de todo tipo, su hija le reprocha que no sepa estar a la altura de las circunstancias y, además, su vida sentimental es un desastre. Ni siquiera el buen ambiente que reina en el trabajo consigue levantarle el ánimo. Inesperadamente, una tarde se presenta en su casa Eric Cantona, su ídolo, la estrella de su equipo, el Manchester United. El ex-futbolista intentará ayudarlo a retomar las riendas de su vida. 
 

Especial de Halloween: VAMPIROS EN LA CINEMATECA DEL CARIBE

miércoles, 27 de octubre de 2010

Pero no son cualquier tipo de vampiros. En la mejor tradición de “Nosferatu” de Murnau, llega este filme sueco que ya se ha convertido en un clásico moderno del cine de vampiros, repleto de fantasía, drama, algo de horror y, aunque suene paradójico, un poco de ternura.

Del 31 de octubre (mejor fecha no pudo ser) al 3 de noviembre, la Cinemateca del Caribe exhibirá en su Sala Country de Combarranquilla (Calle 76 con 58 Esq.), la cinta europea “Déjame entrar” (Let the right one in), del cineasta sueco Tomas Alfredson, basada en la novela bestseller de John Ajvide Lindqvist, quien colaboró en la realización de la película plasmando su propia visión del guión cinematográfico. Cuenta la historia de Oskar, un niño tímido de 12 años, acosado en el colegio por unos compañeros, que se hace amigo de Eli, una misteriosa nueva vecina de su edad, cuya llegada coincide con una serie de inexplicables muertes. A pesar de que Oskar piensa que ella es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo.

¿Puede el cine de terror ser profundamente dramático y hasta sensible? Esta película lo demuestra. Mediante una puesta en escena que se aleja de los estereotipos actuales del cine de vampiros, como los trajes cuero y las grandes armas de película de acción, el filme acude a la delicadeza, la sobriedad y hasta la ternura, pero es decididamente siniestra y aterradora. Y sangrienta. 

“Déjame entrar” también aborda otros interesantes temas como la soledad y la infancia tortuosa, siempre fuentes de terror inspirado, y el bullying (acoso) escolar, que hacen que los pasajes vampíricos no sean los único sobrecogedores del relato. Ambientada en un Estocolmo blanco por la nieve y lleno de bloques de edificios que amplifican la sensación de asfixia que viven sus personajes principales, vamos a conocer la historia (¿de amor?) de dos seres apartados de la sociedad, cuya situación los vuelve cómplices y algo más. 


PREMIOS
2009: BAFTA: Nominada a la mejor película extranjera. Premios Goya: Nominada a la mejor película europea. Premios del cine europeo: 3 nominaciones: película, música, premio del público. Premios Saturn: Mejor película internacional. 3 nominaciones.
2008: Festival de Sitges: Gran Premio. Nominada a la mejor película. Festival de Tribeca: Mejor película. Festival de Göteborg: Mejor película, mejor fotografía 

TÍTULO ORIGINAL: Låt den rätte komma in (Let the Right One In). AÑO: 2008. DURACIÓN: 114 min. PAÍS: Suecia. DIRECTOR: Tomas Alfredson. GUIÓN: John Ajvide Lindqvist. MÚSICA: Johan Söderqvist. FOTOGRAFÍA: Hoyte Van Hoytema. REPARTO: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl, Karin Bergquist, Peter Carlberg, Ika Nord, Mikael Rahm, Karl-Robert Lindgren, Anders T. Peedu. GÉNERO: Fantástico. Drama. Terror. Romance | Vampiros. Amistad. Infancia. Película de culto.

Ver trailer aquí


Gran estreno: CELDA 211

miércoles, 16 de junio de 2010

GRAN ESTRENO - CINEMATECA COUNTRY
(Calle 76 con carrera 58 esquina - Combarranquilla Country)

CELDA 211
Del viernes 18 al jueves 24 de junio - 4:30 – 7:00 – 9:00 p.m.

Una película dirigida por el español Daniel Monzón y ganadora de 8 premios Goya, incluyendo Mejor Película y Mejor director llega a Barranquilla.

El día en que comienza a trabajar en su nuevo destino como funcionario de prisiones, Juan se ve atrapado en un motín carcelario. Haciéndose pasar por un preso más, luchará para salvar su vida e intentar dar fin a la revuelta, liderada por el temido Malamadre. El joven tendrá que jugársela a base de astucia, mentiras y riesgo, sin saber todavía qué paradójica encerrona le ha preparado el destino...  8 Premios Goya, incluyendo mejor película, director y actor (Tosar).

Director: Daniel Monzón. Producción: Emma Lustres, Borja Pena, Juan Gordon y Álvaro Augustin. País: España, Francia. Idioma: Español, Basque, Inglés. Año: 2009. Duración: 110 min. Género: Drama, Acción. Reparto: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Marta Etura, Carlos Bardem, Manuel Morón, Luis Zahera.

Crítica de Gonzalo Restrepo* a Celda 211
Publicada originalmente en su blog de El Heraldo: El cine sin ir más lejos.

Para introducir la película española “211”, no es necesario hacerlo de una forma recargada. Daniel Monzón (“La caja Kovak”) tiene una basta cultura cinematográfica, atesorada durante muchos años de cinefilia obsesiva como crítico de cine en la revista española “Fotogramas”. Esto le permitió a Monzón, sin lugar a dudas, haber logrado con éxito todas sus propuestas cinematográficas.

Ahora, habría que preguntarle a Monzón cuáles son las raíces de donde manan sus ideas. De pronto — ¡digo yo!—, de algún cineasta como John Frankenheimer (“The Manchurian Candidate”), de quien a propósito, rodó en España en 1962 con Burt Lancaster como protagonista, “El hombre de alcatraz”. Claro que desde el punto de vista ideológico, son dos películas disímiles. Me refiero a fuentes que vayan directo al corazón.


Y es que mirando el tema carcelario en el cine español, no es que abunden mucho las propuestas. De pronto, cada vez que se escriba al respecto, las referencias serían “Todos a la cárcel”, de Luis García Berlanga (1993) o la más reciente “El patio de mi cárcel”, de Belén Macías (2008) sobre un grupo de mujeres reclusas.

Pero empecemos por los ditirambos para “Celda 211”: Esta película ha sido —y será— una de las mejores cintas españolas del 2009, donde Luis Tosar brinda en inteligente y limpia caracterización, al igual que pocos de esos personajes carcelarios icásticos, mucho sentimiento y emoción. Entonces surge la pregunta: ¿Dónde quedan el escudo de dureza, frialdad y violencia de estos seres asesinos?

En este contexto, y recordando un poco la idea del film “El hombre de alcatraz”, la cárcel — y sería otra lectura sobre el tema de la injusticia y la falta de de atención que ha habido en materia penitenciaria — no devuelve la dignidad a un hombre, solo puede hacerse digno así mismo siendo y sintiéndose útil a la sociedad. Un ser humano, arrojado a la mazmorra del olvido y el desamor, expuesta al ultraje, al hacinamiento y al hambre, padeciendo lesiones y la falta de autonomía, es sin duda una persona condenada a la capitulación.


De todas formas y respondiendo la anterior pregunta, el interés de “Celda 211” (adaptada de la novela de Francisco Pérez Gandul por Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría) está en un personaje trascendental como “Malamadre”, ya que su escudo de dureza, frialdad y violencia de este ser asesino, a lo largo de la leyenda, va modificando sus códigos de conducta. Y es aquí donde el cineasta no exagera y procura ser lo más honesto posible.

Cada vez que se puede, vemos en el cine o leemos testimonios apreciables de los pormenores de estar condenados en un calabozo, o una isla (“Papillón). Por estos cineastas y escritores y sus obras, es que podemos atisbar un submundo donde la crueldad aflora por doquier o se entretejen lazos humanos que bien ameritan, sin desmedida exaltación, traer a colación en un libro o una película.

Recordando y al igual que aquella otra película sobre el tema carcelario de Stuart Rosenberg, “Brubaker”; podemos escribir que “Celda 211”, con un recinto penitenciario cargado de pesadez y asfixia necesaria, con personajes físicos repugnantes y sin contrapicados abusivos para sofocar al espectador; nos permite ver que estamos ante un guión inteligente, y que nos narra con escaso optimismo, una historia sin rodeos, donde superar los obstáculos de aquellos a quienes la vida es una marcha forzosa donde hay poco que negociar que no sea la inminente muerte, determinan su propio destino (digo “celda”)

Así que Daniel Monzón deja su impronta en el cine español y se sumerge en este film, con una cámara inteligente y cargada a su vez de respeto. ¿Alguna pregunta más amigo lector? 


* Gonzalo Restrepo Sánchez es Realizador de cine y tv. Además, escritor y conferencista internacional. Catedrático de la Universidad Sergio Arboleda en la Fac. de Comunicación Social y miembro de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) con sede en Munich, Alemania.


[Crítica] "Julie y Julia"

miércoles, 13 de enero de 2010

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez*  Publicado originalmente en El Cine sin ir más lejos, blog de ElHeraldo.com



“Julie y Julia” es una película dirigida por Nora Ephron (“Tienes un e-mail”) que nos cuenta en clave de comedia lo secretos de cocina —que a la larga no son tan secretos— y que está protagonizada por Meryl Streep (en destacadísimo papel de Julia Child), Amy Adams como Julie Powell y Stanley Tucci.

Y es que la película es la adaptación de un libro de Julie Powell, a su vez traslación literaria de su blog en Internet, en la que transcribía su intención de poder cocinar en  trescientos sesenta y cinco días todas las recetas de la famosa cocinera Julia Child publicadas en los años sesentas. Lograrlo sería toda una obsesión mucho más allá de  “chuparse los dedos”.

Con un excesivo metraje quizá, la cineasta Nora Ephron alterna la historia de Julia Child en el París de los años cincuentas con el de Julie Powell en la ciudad de Nueva York de nuestros días, con una disposición precisamente de la buena dirección —aquellos elementos del buen cine, que bien aderezados, le confieren  satisfacción  al habitante de las salas de cine—. Uno de esos condimentos, es sin lugar a dudas la caracterización de los personajes.

Y esto lo digo porque a la larga se puede establecer un paralelo entre las personalidades de las dos mujeres, si no desde la óptica de cómo ven la vida a través de la cocina —que también es conocerce uno mismo, pues todo es el resultado de una serie de criterios en la buena disposición de distribuir los elementos a cocinar—, sí de compartir sus experiencias y elevada autoestima.



Y es que si partimos de la hipótesis (quienes no sabemos cocinar), que no debe resultar fácil sobre todo cuando hay que satisfacer paladares, “Julie y Julia” resulta ser la metáfora de las buenas y “sazonadas” intenciones de nuestras actitudes en la vida. Pero si usted no lo ve así, ¿cuántas veces no ha resuelto un pequeño conflicto con su pareja en un restaurante de buena cocina? Con seguridad que más de una vez. Y si es la primera cita con alguien que nos gusta... ¿Existe otra “receta” —cita en un restaurante— mejor para un encuentro sincero?

En el restaurante y en la cocina no se disimula. No se puede ser hipócrita. Así que tanto Julie como Julia encontraron en la comida sus respectivos proyectos de vida y por ende caminos hacia la realización personal. Y aunque usted no lo crea: ambas apoyadas por sus parejas. Y es que Julie y Julia sin las perspectivas de éxito en sus mentes, logran transmitir con ese  contagioso entusiasmo y optimismo, que todo lo que hace en la vida con amor, tiene sus buenos resultados.

El cine latinoamericano respecto al tema que hoy nos ocupa, tiene en “Como agua para chocolate” (México, 1991), de Alfonso Arau, y “Fresa y chocolate” (Cuba, 1993), de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, posibles temas de ensayo. Aunque realmente el film que se centra en el tema de la comida, es el dirigido por el mexicano Arau. La cocina es un lugar mágico: Inolvidable es la escena en que los invitados al matrimonio rompen a llorar sin ninguna pena, después de haber degustado el opulento banquete cocinado por Tina (Lumi Cavazos), quien andaba sufriendo penas de amor.

Pero la comida también es símbolo de la nostalgia. En la película “El hijo de la novia” (2001), del cineasta argentino Juan José Campanella, Rafa se enfrenta a la encrucijada si vende o no el restaurante de sus padres cuando eran jóvenes emigrantes italianos y preparaban aquellos platos deliciosos.

Cine y gastronomía no tiene mucho en común, pero el hijo del escritor Manuel Vázquez Montalbán, Daniel Vásquez Sallés en su libro “Comer con los ojos”, plantea un viaje en el que el autor ofrece una reflexión subjetiva sobre el cine, la cocina y la memoria. También, vale la pena traer a colación, “El libro de cocina de Hitchcock”, de Berndt Schulz.

El libro es un extenso menú de 22 recetas, aderezado con citas a otras tantas películas del  “maestro del suspense”, en donde el ensayista Berndt Schulz “sirve con suma inteligencia los ingredientes fundamentales de Alfred en su películas: comida, bebida, es decir, arte culinario, no exento de una buena dosis de crimen, con una pizca de castigo, pasión, suspense y sobre todo, aderezado de ironía, humor y un buen relleno de ingenio”.
Y es que a la larga la comida (y el cine) entran por los ojos.

*Gonzalo Restrepo Sánchez es realizador de cine y tv. Además, escritor y conferencista internacional. Catedrático de la Universidad Sergio Arboleda en la Fac. de Comunicación Social y miembro de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) con sede en Munich (Alemania). E-mail: elcinesinirmaslejos@gmail.com

Río Helado

jueves, 26 de noviembre de 2009

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez*. Publicado originalmente en su blog de elheraldo.com.co "El Cine sin ir más lejos", a propósito de la película Río Helado (Frozen River), actualmente en nuestra cartelera.  



Otro filme interesante que llega a nuestras carteleras es “Frozen river”. Dirigido por Courtney Hurt, esta premiada cinta ha sido galardonada entre los más importantes festivales de cine independiente, entre ellos Sundance. Tiene entre sus créditos a la galardonada Melissa Leo, Misty Upham y Charlie McDermott entre otros. 

El asunto nos muestra a una mujer capaz como Ray Eddy (Melissa Leo), pero que no puede encontrar apoyo para salir de su situación personal y familiar (prefiero no cometer “spoiler”). Y por si fuera poco, se ve envuelta en un delito de inmigración ilegal al que ha sido inducida por parte de Lila (Misty Upham), una india Mohawk en situación parecida. 

Esto último (el tema de la inmigración), de alguna manera me trae a colación muchos filmes, pero recuerdo “The visitor” (con algo de denuncia política en el microcosmos en que se desenvuelve el solitario y profesor universitario Walter Vale, su relación con el inmigrante sirio Khalil Tarek y su esposa senegalesa Zainab). De manera que dos puntos de vista con base en la trama de “Frozen river”: 

Primero: El helado río Hudson y el frío de Plattsburg, en el que habitan parte de los personajes de “Frozen river”, nos remite a la idea de cómo cada vez y en cualquier terreno habitable en este mundo —independientemente de los problemas raciales aún existentes y las dificultades para sostenerse económicamente en una sociedad globalizada—, las relaciones entre los seres humanos, son así: impertérritas como los hielos. 

A pesar de un desenlace apresurado y en el contexto de la vida en el hogar, todas estas historias sobre lo denominado “la familia disfuncional” (una familia en la pobreza que no satisface las necesidades emocionales de sus integrantes), es sin lugar a dudas el tema por excelencia del denominado “cine independiente norteamericano”. 

Ello implica dos aspectos a enfatizar: Primero, que si bien el marco donde se desarrollan los hechos es de un grande verismo, (segundo) invoca a la deconstrucción del cosmos familiar a partir de aspectos cotidianos, sencillos y envueltos en el celofán de desesperación. 

¿Qué quiere decir esto de deconstrucción? Mostrar cómo se ha construido una concepción cualquiera “a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas, mostrando que lo claro y evidente dista de serlo”, ya que todo lo que genere una casuística, lo diseña alguna figura retórica. En “Frozen river”, la metonimia. 

Segundo: Sin llegar al melodrama típico de este tipo de historias, sin los clichés feministas y con una excelente caracterización de las mujeres protagonistas con base en sus sentimientos —tan fríos como el medio que les rodea—; podemos decir que “Frozen river”, de la cineasta Courtney Hunt pareciese evocarnos sin intencionalidad, a “Thelma y Louise” (Ridley Scott), por aquello de que Ray y Lila (ver imagen arriba) no desean verse sometidas al implacable maltrato en las mano del hombre…O sentirse más libres. 



Para terminar, bien vale la pena escribir sobre Melissa Leo, que por fin le ha llegado el reconocimiento (bien merecido) con esta película. Como actriz, su carrera no ha sido fácil. De hecho, no debutaría en la pequeña pantalla hasta el año de 1984, con la serie “All My Children”. Y se trataba de un papel menor, como lo serían otros que encarnó en distintas y más o menos populares series televisivas a lo largo de veinte años, como “Corrupción en Miami”. 

“Su aspecto de mujer fuerte, que sabe que la vida es dura, la hizo ideal para tener presencia en historias policíacas e incluso del lejano oeste. Pero también fue escogida para el intento más bien fallido de resucitar a la saga de Escarlata OHara en “Scarlett”, la continuación de “Lo que el viento se llevó”, lo que le permitió estar en una historia de época”. 

Aspectos como la solidez dramática y su indagación social, permiten que “Frozen river”, sea un film recomendado. Además, la historia no es sólo de norteamericanos y canadienses. A nosotros también nos cobija.
*Gonzalo Restrepo Sánchez es Realizador de cine y tv. Además, escritor y conferencista internancional. Catedrático de la Universidad Sergio Arboleda en la Fac. de Comunicación Social y miembro de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) con sede en Munich (Alemania). 

La soledad que no tuvo lectura

domingo, 15 de noviembre de 2009

Por: Carolina Pardo Delgado. A propósito de la película El Lector (The Reader), que exhibe la Cinemateca del Caribe esta quincena.

¿Cómo se hacen los éxitos en el cine?  Es cuestión de reunir un par de excelentes actores, un guión que sea un knock out y un director que sepa encauzar estos elementos y los “guíe” al éxito… ¿No me cree todavía? Pues está en lo cierto. No me crea ni poquito. Si esto fuera así de sencillo, no existirían los filmes de baja, de promedio calidad o de ínfima, incluso. Creo que como en todo arte la explicación es muy simple: MAGIA. Porque si fuera tan sencillo como reunir ingredientes y mezclarlos, yo sería la mejor chef del mundo sin hacer ningún esfuerzo.

Existe algo en Kate Winslet que siempre mueve, es como ver la mejor amiga o la hermana en la pantalla grande. Existe algo temiblemente constante y sempiterno en su forma de actuar que nos acerca simplemente a ella, sin notarlo. No coexiste esa cortina de hierro entre “súper estrella” y espectador a la que siempre tememos. Creo que fue lo mismo que me hizo ver Titanic más de 13 veces,  o Eterno resplandor de una mente sin recuerdos más de diez.

Presumo además, que es la única actriz capaz de que sintamos una profunda compasión por una mujer que trabajó como guardia de la SS, según la wikipedia: “Las Waffen-SS eran el cuerpo de combate de élite de las Schutzstaffel (más conocidas como las SS, o escuadras de protección). Si le agregamos además a esta historia a Ralph Fiennes,  quien con su sola presencia nos puede remitir al más temido capitán de las SS (en la Lista de Shindler, dato curioso), o, como más nos simpatiza, como la encarnación del perfecto amante: con una extrema sensiblería, absurdamente incondicional, visiblemente perturbado y taciturno. Así como lo percibí por vez primera en el Paciente Inglés (1996).



Hanna, (Kate Winslet), se convierte así, en una excusa para ver el lado humano de la historia nazi. Y lo más bizarro es que llego a simpatizar profundamente con su personaje, a pesar de lo que defiende. A pesar de que haya sido culpable de los asesinatos ocurridos en los campos de concentración de Auschwitz.  Pienso que ésta aseveración mía me convierte en parte “metafísicamente” culpable como enunciaría el existencialista Karl Jaspers, ya que todos somos solidariamente responsables por cada injusticia en el mundo.  Puede encontrar esta definición en el ensayo “El Caso de la culpabilidad alemana”, libro que es mencionado por el profesor de leyes del joven Berg en el film.

Muchos filmes y representaciones teatrales se han hecho con la mirada hacia aquel momento de la historia. El Holocausto. Porque al fin y al cabo para terminar entendiendo un hecho tan absurdo es importante revisarlo desde varios puntos de vista: La Lista de Shindler, La vida es Bella, Bastardos sin Gloria, La Caída, El Pianista, y la lista es interminable. Cada uno de ellos con una visión determinante y puntual, aunque ninguno termina por explicar la temible conducta de la supuesta “raza superior”.  Muchos críticos afirman que esta no es una historia de la guerra, que simplemente es una historia de amor con un trasfondo nazista. Pero es que no es lo mismo enamorarse de una mujer x en el mundo a enamorarse de una mujer que perteneció a la guardia nazista.

A pesar de mis fuertes convicciones morales acerca del bien y del mal, si Hanna existiera o hubiese existido, rezaría por ella. Porque finalmente termina siendo una temible victima de sus decisiones. Porque huir constantemente del amor nos suele jugar una mala pasada y tenemos que convivir con un temible holocausto en el alma. Y para ello no habrá libros que acallen esa voz acuciosa interna de dolor. Si tenemos algo de suerte encontraremos un lector para que nos ayude a divagar en otros lugares mientras se cumple una larga condena en nombre del amor que dejamos atrás. Alguien como usted o como yo. Un lector a fin de cuentas.



Si deseas que tu reseña sobre alguna película que estemos exhibiendo en nuestras salas sea publicada en este blog, escríbenos a prensa.cinematecadelcaribe@gmail.com

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